[tt_section_title enable_subtitle=”enable” subtitle_font_weight=”bold” title_intro=”Dichos de las Fiestas de Moros y Cristianos” title=”Dichos de la Compañía de los -Moros” title_font_size=”45px”]

PRIMER ENCUENTRO

Cristiano…

Queridísimos soldados
hijos de la noble España
que grande es el regocijo
que hoy radica en nuestras almas
.
.
Parece que se dispone
a sus tropas a hablar…
¡silencio! a ver si podemos
sus palabras escuchar.

Moro…

Ya ha llegado sarracenos
lo que tanto deseabais
ahora podéis demostrar
las palabras que me dabais

¿No decíais hace un momento
que teníais ganas de encontrar
al ejército cristiano
para todos destrozar?

Pues miradlo donde viene
paseando en procesión
llevando en andas en medio
a la imagen de su Dios.

Nunca mejor ocasión
para lograr nuestro intento,
salgamos, pues, enseguida
a combatir al momento.

No hay que perdonar la vida
a ningún perro cristiano,
que mueran todos a uno
en manos del mohometano.

Pues esperad un momento
que ahora una cosa he pensado
y creo que aquí este plan
nos dé buenos resultados.

Vamos a intentar primero
tratarles hoy de engañar
porque si es que así se entregan
ya no habrá que pelear.

Más si acaso se resisten
a nuestra proposición
sin perder un solo instante
entraremos en acción.

Yo, les hablaré primero
y su intención ya veremos
y según lo que contesten
con erreglo a ello obraremos.

Así es que estad prevenidos
que yo ahora les voy a hablar
pero preparad las armas
porque habrá que pelear.

¡Detened, ahí, vuestro paso
noble y valiente cristiano
que en este día un favor
viene a hacerte el mahometano!

No pienses traigo intención
de perjudicarte en nada
vengo a ofrecerte la paz
por vosotros deseada.

Desde hoy en adelante
nadie os molestará
que esta espada del moro
siempre os defenderá.

Más en cambio de este bien
que hoy os vengo a ofrecer
las cosas que os exija
me tenéis que conceder.

Lo primero que te exijo
que me entregues esa imagen
para llevarla a Turquía
y que mi Sultán la guarde.

De las plazas, castillos
y riquezas que poseas
será dueño mi sultán
en cuanto tú también seas.

Cristiano…

¡Sarraceno, más no sigas!
No sigas más adelante
y haz el favor enseguida
de aquí este sitio marcharte.
.
.
Pero si morir no quieres
márchate ya te repito
que si no hoy aquí han de ocurrir
cosas que el mundo no ha visto.

Moro…

¡Cristiano!, nunca esperaba
de ti, tal contestación,
si es que la guerra declaras
se logrará tu intención

No dirás que el mahometano
te ha venido a provocar
cuando no tenga remedio
arrepentido has de estar

Cuando tus soldados lleguen
a mi pidiendo perdón
sólo verán mis espadas
clavadas en su corazón.

Nadie se enternecerá
de sus quejidos oír
nadando en su misma sangre
todos los verás morir

Tú, serás el responsable
de lo que aquí hoy pasare
y llorarás tu derrota
si es que con vida quedares.

Y esa imagen que tu dices
que siempre os ha de amparar
a la cola del caballo
atada la he de llevar.

De risión ha de servir
por las calles de Turquía
y ultrajada se verá
por toda la morería.

Cristiano…

¡Detén tu boca sacrílega,
detén tu lengua malvado!
Demás paciencia he tenido
por haberte hoy escuchado.
.
.
Que ya la sangre cristiana
hirviendo está sin cesar
al ver que hoy has venido
de mi Dios a blasfemar.

Moro…

Oooh!! Qué fuerte te presentas
estúpido y vil cristiano,
sólo consigue tu ira,
hacer reír al mahometano.

Si a mis soldados queridos
el paso libre dejara
verías tu ira y coraje
en lo que aquí hoy quedara.

Pero doy tiempo a que puedas
llegar a reflexionar
y de lo poco que puedas
ver si es que cuenta te das.

Más, yo pienso que es inútil
el hacer nada por ti
no tendremos más remedio
que llegar a combatir

Fíajte bien, desgraciado,
que más cuenta te tendría
renegar tu doctrina
y adorar la secta mía.

Piénsalo muy bien cristiano,
piensa tu resolución,
antes de ver sucumbir
a todo tu batallón.

Cristiano…

Qué lo piense muy bien dices
so pérfido mahometano
tú no conoces la fé
que adoran los cristianos
.
.
Con que ya no hay más camino
que uno de estos a elegir
o convertirte en cristiano
o prepararte al combate
o marcharte ya de aquí.

Moro…

¡Sarracenos! Es imposible
con razones hoy lograr
que estos canallas cristianos
desistan de pelear.

Con que ya no hay más remedio
que nuestro valor mostrar
y sin que quede uno vivo
hoy a todos destrozar.

Si cuando se vean perdidos
llegan a pedir perdón
lástima no les tengáis
ni tampoco compasión.

Haced que corra la sangre
por las calles a torrentes
y que no quede uno vivo
para que el fracaso cuente.

Cristiano, creo que he tenido
bastante paciencia ya
para todas tus sandeces
llegarte hoy a escuchar

He tratado de ofrecerte
cosas de mucha importancia
pero tú me has rechazado
con desdenes y amenazas.

Pues ahora a mis soldados
más no puedo sujetar
y ahora te declaro guerra
aun cuando tu quieras paz

De tres cosas que has propuesto
dos no las puedo aceptar
ni me convierto en cristiano
ni de aquí me he de marchar.

Pero en cambio la tercera
sí la acepto muy a gusto
pues para entrar en batalla
mis tropas están a punto.

Si me consigues vencer
si que me bautizaré
pero si yo a ti te venzo
¡de tu sangre beberé!

Cristiano…

¡Moro orgulloso, insolente!
Harto has llegado a insultar?
¿Has preparado a tus tropas
para la lucha empezar?
.
.
¡Muera el profeta Mahoma
Muera esa infame caterva
Muera aquel que nuestro niño
a insultar aquí se atreva!

Moro…

(Saca la espada)

¡Fuego pronto, mis guerreros!
No temáis entrar en fuego
Que salga siempre triunfante
el ejercito agareño.

Dichos morosFIN DEL PRIMER ENCUENTRO

SEGUNDO ENCUENTRO

Cristiano…

Queridos soldados míos,
¿Qué es lo que aquí ha pasado?
¿Que se haya visto este ejército
por los moros destrozado…?
.
.
Pues hoy eses Niño hermoso
su ayuda nos prestara
y el ejército cristiano
victrioso quedara.

Moro…

Al fin llegó mis soldados
el momento deseado
al derrotar de una vez
a esos pérfidos cristianos.

Que dicha para nosotros
cuando se escriba en la historia
que hemos logrado alcanzar
la más completa victoria.

Las muestras de alegrría
que hoy existe en nuestro rostro
tan clara como la luz
se esta viendo entre nosotros.

Por lo pronto os felicito
por el valor que teneis
y en llegando a nuestra tierra
la recompensa hallareis.

Nuestro Sultan os dará
lo que merecido habeis
y escrito en letras de oro
vuestro nombre encontraréis.

Hoy nuestra dicha no ha estado
solo en ganar la batalla
pues tirad la vista al frente
y vereis lo que se haya.

Mirad al dios del cristiano
donde prisionero esta
que del miedo que tenían
se lo hubieron de dejar.

¿No recordaís las palabras
que el cristiano repetía,
de que antes de abandonarlo
su sangre derramaría?

Pues ved a lo que han llegado
sus palabras a parar,
a marcharse y a su niño
abandonado dejar.

Es la prueba mayor
para el mundo hacerle ver
el miedo de los cristianos
cuando apurados se ven.

Esto demuestra también
que luchabaís con valor
y que la sangre en veneno
a todos se os convirtió.

Mas ahora nos hayamos
libres ya de los cristianos
celebremos nuestra gloria
y a nuestras tierras vayamos.

¡Viva el profeta Mahoma!
Muera la Ley del cristiano
y ahora todos a una vez
a ese Niño ¡Destrozarlo!

Cristiano…

¡Detén tu boca sacrílega,
detén tus tropas malvado!
Que a defender a esa imagen
ha llegado aquí el cristiano.

Moro…

¡Sarracenos, a las armas!
Que ya el momento ha llegado
a turbar nuestra alegría
esos canallas cristianos

¡Miradlos que aquí están ya!
Pues su general me ha hablado,
diciendo viene a amparar
a su niño soberano.

Que no se convierta en tristeza
la alegría que disfrutamos
derrotemos para siempre
a esos pérfidos cristianos.

No les tengáis compasión
ni os enternezcan sus gritos
ni solo para contarlo
quede un cristiano maldito.

¿A donde vas atreido,
a donde vas, vil cristiano?
¿Es que no te has convencido
del valor del mahometano?

¿No tiemblas solo en pensar
en el combate pasado?
¿No te asusta ver correr
la sangre de tus soldados?

Si en el combate pasado
viste la sangre correr…
verás hoy en una hoguera
a tus soldados arder.

Cristiano…

Oh! Qué equivocado vives
mahometano desgraciado
ahora verás si es que tiemblan
estos valientes cristianos.
.
.
Verás que pronto esa imagen
a mi poder volverá
y tu completa derrota
todo el mundo lo sabrá.

Moro…

No sé, como he tenido
bastante paciencia ya
para todas tus sandeces
llegarte hoy a escuchar.

No sé, como valor tienes
para énvalentonarte
viendo lo que ha sucedido
en el pasado combate.

¿No recuerdas, desdichado,
la derrota que has sufrido?
¿No piensas fuiste vencido
por mis soldados queridos?

Y que atrevimiento tengas
a decir que mi bandera
se tiene que ver muy pronto
arrastrada por la tierra…

Y dices que esta imagen
a tu poder volverá…..
pues antes de que eso llegare
hecha astillas se verá.

Esperad hoy la victoria
con las fuerzas que te dé….
pocas fuerzas me parecen
para poderme vencer.

Bien puedes pedirle ya
que te ampare con su manto
porque muy pronto has de ver
a tus soldados en llanto.

¿Cómo es que no le pediste
en la batalla pasada
que lograras la victoria
y que fuerzas te prestara?

Es que no sabías entonces
que tenía tanto poder
o es que no te quiso entonces
llegar a favorecer.

Cristiano…

No sigas más mahometano,
que más no puedo sufrir
pues la sangre de mis venas
está muy próxima a hervir.
.
.
Pero sin duda que entonces
remedio ya no tendrás
que estarás viendo la gloria
y sin poderla alcanzar.

Moro…

La compasión me provoca
lo que de ti he escuchado
y con la risa en la boca
tranquilamente he esperado.

De la ley que en tu dios tienes
convencido me he quedado
y tambien de lo engañados
que os encontrais los cristianos.

Tu deberías conocer
el error en que te encuentras
y quizas vengas entonces
a adorar la secta nuestra.

Si tú con tan poca gente
nos llegaras hoy a vencer
si te prometo entonces
en tu religión creer.

Pero si yo a ti te venzo,
como esto no hay que dudar,
ni un pedazo de cristiano
te juro que ha de quedar.

Pues mis soldados valientes
que prometen no ceder
hasta ver por todas partes
a vuestra sangre correr.

No los ves que con la vista
parece quieren hablar
diciendo porque no mando
el combate ya empezar.

Ya puedes preparar tus tropas
que pronto vamos a ver
si es mi espada o es tú fe
la que tiene que vencer.

Si en la batalla pasada
te llegaste tu a salvar
me parece que en ésta
con vida no has de quedar.

Cristiano…

¿Qué no quede ya con vida
es tu intención mahometano?
Tú si que has de morir hoy
a manos de los cristianos.
.
.
No me abandones Señor
en trances tan angustiosos
perdónanos nuestras culpas
Divino Dios Poderoso.

Moro…

¡Dejate ya de oraciones
y pon tu espada en la mano!
que con todos esos cuentos
no se vence al mahometano.

Pronto te convencerás
que de muy poco te vale
la ayuda de ese niño
a fuerza de suplicarle.

Y veo que tus palabras
tus suplicas y romances,
hacen que un tiempo precioso
se vaya pasando en valde.

Prepara ya tus soldados
que vamos a pelear
y si tanto poder tienes
allí lo demostraras.

¡Soldados, venga al combate!
(saca la espada)
que bastante hemos hablado
a beber toda la sangre
de esos pérfidos cristianos.

¡Viva nuestra religión,
viva mahoma adorado,
y el dios que adora el cristiano
siempre será blasfemado!

Cristiano…

¡Cristianos pronto a la lucha
Viva nuestro Niño Dios
Que salga siempre triunfante
nuestra santa religión!

Dichos morosFIN DEL SEGUNDO ENCUENTRO

TERCER ENCUENTRO

Cristiano…

¿Estas otra vez aquí
desdichado mahometano
aún vuelves a hacer frente
al ejército cristiano?
.
.
¡Viva nuestro pabellón,
viva nuestro Niño amado,
viva siempre el dulce nombre
de Jesús Sacramentado!

Moro…

¡Cristiano! Deten tus tropas
y ten de mi compasión
y por tu niño bendito
escucha con atención.

Da oido a lo que te digo
te hablo de corazón,
pues cansado de esta vida
te vengo a pedir perdón.

Sabes que te prometi
si me lograbas vencer
renegar de mi doctrina
y en tu religión creer.

Más ahora estoy vencido,
y mi palabra he de cumplir,
y te repito me escuches
lo que te vengo a pedir.

Primeramente te pido
que perdones mis torpezas,
pues ahora reconozco
donde llegan tus grandezas.

Ahora si que he comprendido
donde esta la salvación,
no me cabe la menor duda
que se haya en tu religión.

No te puedes figurar
lo mucho que padecimos
en las últimas batallas
cuando allí vencidos fuimos.

Cuando yo mas animaba
a estas desgraciadas tropas
más pronto veía acercarse
nuestra completa derrota.

Yo el sentido ya perdi
sin poderme cuenta dar
y mis tropas ya vencidas
dejaron de pelear.

Mas luego lo recobre
y enseguida reconoci
que ya nuestra salvación
la teniamos solo en ti.

Y como entonces vosotros
ciegos estabais de ira,
me parecio lo mejor
salir en ligera huida.

Pero después a mi tierra
ya no me quise volver
porque me odian sus leyes
y su religión también

Y aquí te pido cristiano,
perdón con toda mi alma
que quiero adorar a dios
y a la religión cristiana.

Se que no soy digno de el,
lo comprendo claramente,
pero olvida ya el pasado
y sé conmigo indulgente.

Piensa con detenimiento
que cuando yo te ofendía,
aunque era yo quien te faltaba
la culpa no la tenía.

La culpa fue de mis padres
y de quienes me educaron,
esclavos de satanas,
su doctrina me enseñaron.

Que allí estaba el paraíso
ellos me hicieron creer
y me hicieron combatir
por su causa defender.

Pero al ver tan claramente
que me encuentro en el error
aborezco a ese mahoma
y también su religión.

Cristiano…

¡Detente ya, sarraceno!
Y para pronto de hablar
que las tropas del cristiano
no se dejan engañar.
.
.
Pero muy mal has pensado
al creer me engañarías
y pensar que de esa forma
a mis tropas vencerías.

Moro…

¡Cristiano, por jesucristo!
No pienses que soy traidor
que hoy vengo aquí arrepentido
como humilde pecador.

Por los siglos sacrosantos,
noble y valiente cristiano,
cree en este dia firmemente.
lo que dice el mahometano.

Para probar mi intención
lo que quieras pideme
que sin tardar un momento
en todo te obedeceré.

De rodillas lo pedimos,
y si es necesario también,
si quieres hasta arrastra
llegaremos a tus pies.

Desde hoy los soldados moros
sus leyes renegaran
y el grito de ¡ viva españa!
solo en sus labios se oira.

Cristiano…

¡Cristianos! Más no aguardemos,
muera la gente traidora
que engañar no se dejan
los que a Jesucristo adoran!
.
.
Pues si hubieses aceptado
la invitación que te hacía
hoy te encontrabas feliz
y a nuestro lado estarías

Moro…

¡Oh, santo niño bendito,
padre de todo cristiano,
dirije aquí una mirada
a estos pobres mahometanos!

Hazles ver a los cristianos
que de todo corazón
te pedimos, santo niño,
que nos otorgues perdón.

Perdonanos, santo niño,
el mal que hemos cometido
que si es un mal muy gravoso
estamos muy arrepentidos.

Sabemos, niño glorioso,
que el perdón que te pedimos
no nos lo deberias dar
porque antes muy malos fuimos

Pero queremos dejar
hijos de mahoma ser
para poderte adorar
y en tu religión creer.

Repetimos, santo niño,
que hagas ver a los cristianos
que queremos ser tus hijos
y arrepentidos estamos.

Cristiano…

¡Sarraceno basta ya!
Que ese Niño tan sagrado
ha atendido ya tus suplicas
y el corazón me ha ablandado.
.
.
Y para más convencerme
de que no me harás traición
quiero me rindas las armas
entero tu batallón

Moro…

Cristiano, por complacerte
dariamos nuestras vidas.
¡Soldados, todas las armas
quiero que tengais rendidas!

(De rodillas los moros)

Aquí les teneis ahora
a todos en tierra postrados
y a mi me teneis tambien
tus ordenes esperando

Creo que no dudaras
traemos buena intención
y nos daras el bautismo
para ser hijos de dios.

Y ya mi lengua no puede
palabras mas pronunciar,
que la pena y la emocion
ya no me dejan ni hablar.

Yo tambien voy a ponerme
de rodillas a tus pies

(Se baja del caballo)

Y cuanto me pesa que antes
no llegarte a conocer.

Cristiano…

¡Detente hermano querido,
más pruebas no necesito,
levántense tus soldados
que ya su intención he visto!

Moro: (Compañía en pie)

Entre todos los cristianos
un buen puesto has de ocupar
pues el arrepentimiento
enaltece tu bondad.

Vamos caminando al templo
que bautizado serás
y el ministro del Señor
tus culpas perdonará.

Moro y Cristiano…

VAMOS, SOLDADOS QUERIDOS,
PASEMOS A SER CRISTIANOS
Y DEMOS TODOS UN ¡VIVA!
A ESE NIÑO SOBERANO.

FIN

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